Los agentes literarios son los intermediarios entre el editor y el autor. Las funciones de un agente van desde saber hacer una buena presentación para conseguir un editor que quiera contratar la obra, negociar las mejores condiciones económicas para su cliente, aprovechar al máximo todas las posibilidades de derechos subsidiarios, hasta las administrativas y financieras, tales como, facturar y cobrar, seguir y controlar las liquidaciones de derechos, controlar los ejemplares impresos y vendidos, etc.
Un buen agente literario ofrece a sus clientes todo lo que un escritor/a puede necesitar, para dedicarse fundamentalmente a escribir, desentendiéndose de todo lo demás. Los agentes literarios en general ganan dinero con los manuscritos completos de novela y las propuestas de libros de no ficción aceptadas por las editoriales.
Es mucho más fácil vender un libro que un artículo o un relato en el mercado actual (las editoriales compiten ferozmente para obtener los proyectos más comerciales mientras que las revistas, en general, se apoyan en su personal fijo para la redacción de contenidos, aunque esto ya está cambiando). Por lo tanto, si has escrito un libro, puedes buscar un agente literario. Si has escrito un poema, un relato o un artículo mejor que lo promociones tu mismo.